29/08/2025|
Estamos abordando una problemática histórica de Monte Cristo, la salud.
Durante años no hubo una política sanitaria responsable que planificara un sistema que pudiera hacer frente a los cambios sociales, tecnológicos y económicos que se producían en nuestro país.
Hoy nos encontramos en la siguiente situación:
Por un lado, el aumento de las necesidades de atención de nuestros vecinos. Por ejemplo, durante el mes de agosto se atendieron en nuestro Centro de Salud 9.539 consultas, casi un 50% más que el mismo mes del año 2024. Esto es consecuencia, en gran parte, del deterioro de las prestaciones de obras sociales y también de la perdida de obra social por parte de muchos vecinos. Junto con esto, como todos sabemos, como efecto de la crisis económica nacional los recursos del municipio se han visto sensiblemente disminuidos por la caída de las transferencias por coparticipación.
La municipalidad de Monte Cristo tiene la responsabilidad institucional de prestar atención primaria de salud; para esto en el último semestre ha recibido transferencias de la provincia por un promedio mensual de $52.958.142. Sin embargo, debido a las necesidades de los vecinos, el sistema de salud municipal presta muchos más servicios que la atención primaria y requiere para su funcionamiento $133.623.225 mensuales. Esos costos están compuestos de la siguiente manera: médicos = $62.271.594; administrativos= $29.015.206; enfermería= $26.265.648; choferes = $9.382.814; combustible = $3.387.955; medicamentos e insumos = $3.300.007. Como consecuencia el municipio aporta $80.665.083 extras. Estos recursos, que son de todos los vecinos, es dinero que podría usarse para otras obras o servicios; sin embargo, pensamos que la salud de nuestros seres queridos es lo primero, y por eso desde el Municipio nos hacemos cargo de estos costos.
La situación actual es inviable porque no es sostenible para nuestro pueblo. Por eso realizamos un análisis organizacional profundo que nos permitió evaluar la situación, diagnosticar dificultades y promover cambios institucionales que permitan solucionar problemas generados por los malos manejos de antes, y atender muchos reclamos legítimos tanto de los vecinos como del personal de salud.
En relación a los reclamos por mejoras de parte del personal médico, si bien son entendibles no compartimos las formas ni tampoco la falta de consideración del contexto crítico y del esfuerzo que realiza Monte Cristo para sostener el sistema municipal de salud. El municipio paga $318.000 por día a cada médico de guardia. Es un gran esfuerzo del municipio y de los vecinos que nos permite pagar valores similares o incluso superiores a los que abonan otras municipalidades del área metropolitana, incluso que la propia Ciudad de Córdoba.
Necesitamos configurar un sistema de salud sustentable que permita adaptarnos a las necesidades provenientes de los cambios que se están produciendo a nivel nacional y global. Por eso hemos realizado un profundo estudio sobre la atención en las distintas áreas del Centro de Salud, medimos indicadores de eficiencia y los complementamos con datos que nos arroja nuestro sistema de registro administrativo; eso nos permite comparar con los datos estadísticos a nivel Provincial para fijar objetivos de mejora organizacional. Con base en esto, iniciamos reformas institucionales que nos permitirán optimizar los recursos al máximo y adaptarnos a los cambios que se están dando en los sistemas de salud nacional y provincial.
En nuestra concepción, la salud del pueblo está por encima de los intereses sectoriales, gremiales, y de los oportunistas políticos. Por eso lamentamos algunas publicaciones y comentarios públicos sin sustento ni rigor, incluso algunos con clara intencionalidad electoral y, a veces, faltando a la verdad deliberadamente.
Nuestro objetivo es que Monte Cristo tenga un sistema de salud sustentable y sostenible en el tiempo, y sobre todo que cada vecino sea atendido con la calidad, el respeto y la calidez que se merece.
Monte Cristo no debe resignar estos objetivos y principios básicos, no podemos negociar el bienestar de nuestro futuro.